
Cosa que no ocurre. Cuando The visitor interfiere la relación humana de los personajes con el eslogan de ONG, lejos de enriquecer esa relación humana, la rebaja y degrada hasta esos niveles de buenrollismo simplista con el que el primer mundo se autocrítica por sus políticas de inmigración. Las acotaciones que el film realiza sobre la política yanqui post-11S son tan superficiales como falsamente didácticas. Y por ello, cuando contaminan la bien tramada relación entre personas diferentes que encuentran un punto emocional de encuentro (en este caso, la música), todo da un giro peligrosamente aséptico y tramposo. Y es que se nota que la parte "política" del argumento es pura gaseosa para consumo interno, una mirada muy poco valiente que convierte a los sinpapeles en poco menos que pijos exiliados que hacen collares en encantadores mercados callejeros y tocan jazz de fusión en locales muy in. Todo es, en definitiva, una mirada muy limpia y pulidita a un problema complejo y feo que, en The visitor, nadie parece mirar a la cara si no viene con su cara bien maquillada.
Para decir lo que dice sobre el tema, quizás hubiese sido mejor obviarlo. La cuestión, de querer tratarse, hubiese demandado más tiempo, más profundidad y menos planos de mamás con niño visitando a sus papás recluidos. Que ellos también son personas ya lo sabemos y, por este lado, la obvia sencillez del discurso de The visitor fracasa absolutamente. El progresismo político del film es, por tanto, inútil; su calado moral, en cambio, resulta emocionante: sin grandes frases, con medida sencillez, The visitor nos acerca al hombre solo que un día descubre que hay más gente en el mundo. Y esa idea, no por sencilla, es mucho más radical y está infinitamente mejor trabajada que ese intento de "crítica" ideológica peligrosamente anclada en lo inofensivo de sus recursos discursivos y estéticos (ese vergonzoso plano de la bandera de los EEUU que se va volviendo más y más borrosa. ¡Toma metáfora!).
2 comentarios:
Fuimos a verla el finde pasado y coincidimos absolutamente contigo. Acabamos hablando de música, que es lo que nos gustó antes de que empezara la peli y también durante. Que aprendiera a tocar daba para mucho más que el jugo que le sacaron. Se empantanaron, sí.
Te gusta el cine? lo entiendes?
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